Yo fui un cebolla adolescente. Listaza de himnos goths

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Bauhaus, cebolla, Goths, Paralisis Permanente, siniestros, Siouxsie
About This Project

Como buen chaquetero existencial en mi tierna juventud abracé innumerables tribus urbanas hasta llegar a mi tribu definitiva: Los cebollas (o siniestros, o dark o como lo quieran llamar).

 

Himnos goths inolvidables

 

En mi entorno social los chicos de 14 años frecuentaban discotecas como Up&Down y Regine´s, guettos pseudo-pijos donde se bebía cocktailés con nombres de ciudades americanas y se trataba torpemente de ligar. Mi tamaño físico más cercano a un pigmeo que a un occidental y mi cara de pipiolo collejable me impidieron disfrutar como los demás de una juventud loca llena de chicas, postureo noventas, zapatos Sebago, jeans Marithé Françoise Girbaud y jerseys atados al cuello. Mi exclusión social irremediablemente me acercó a mundos mucho más peligrosos y excitantes. El pigmeo adolescente probó con el hardcore, fue un skater las 24/7 y finalmente encontró su hueco y su gente, la tribu siniestra. Si, yo fui un cebolla adolescente.

 

Empecé a vestir de negro en el colegio, en mi promoción de BUP y COU éramos 20 alumnos. 7 de ellos siniestros radicales. Empecé a escuchar  a Eduardo Benavente y The Cure sin parar. Me compré mi primera camiseta de Joy Division y empecé a consumir vinilos de grupos cada vez más chungos.  Las compras se fueron radicalizando y especializando, el dinero no llegaba. Empezamos a robar en casa y bajábamos a la calle Tallers a consumirlo todo. Da igual lo que fuera, un maxi de The Essence, un picture de Christian Death… Nuestra hambre era insaciable, recordemos que no existía YouTube, y buscamos nuevos camellos que nos surtieran de más músicas. Yo encontré a Músicas de Régimen, una peculiar tienda que te vendía los discos telefónicamente, al más puro estilo camelli, citando inéditas referencias que necesitábamos conocer. Lo comprábamos todo y acumulábamos cassettes TDK con las grabaciones de lo que se habían pillado los demás. Éramos yonquis de la era pre-internet.

 

 

Los templos del goths

Aparte de la música lo más enorme de pertenecer a un gueto musical son los templos goths. Esos bares y clubs donde se concentra gente de tu especie, donde ponen tu música, donde ligas con los tuyos… ¡Qué momentos! Durante una época de mi vida viví por y para el Toque BCN, una discoteca donde ponían música dark en la Calle Aragón de Barcelona. Recuerdo esperar toda la semana a que llegara el SÁBADO, quedar en casa de María de la Fuente con Didac Aparicio, Ferrán Teres, Fra y demás cebollas con nuestras mejores galas para pintarnos y beber vodka barato. Recuerdo el camino en autobús al templo y las miradas de los transeúntes –entre miedo, risa y pena– al ver a 6 panolis de 15 años vestidos de Robert Smith. Recuerdo todavía con nervios la llegada al templo, mi casa.

En las sesiones de baile que nos pegábamos, (antes se bailaba sin parar),  había dos hits que  todavía hoy permanecen embedeados en mi enorme cabeza. Dos de mis canciones favoritas de siempre. El primero era el hit de la comunión, Eisebar de GRAUZONE, ese impedecedero hitáceo provocaba que los siniestros, los industriales, los punks y el jevi que había en la sala danzáramos extasiados juntos sin importarnos nuestras diferencias (pueden leer más acerca de esta comunión y este single aquí).  El segundo hit  era “El Vinilo” de Betty Troupe.

lydia lunch goths

Para mí, el momento álgido de la noche siempre era cuando pinchaban El vinilo, un cucumber extrañísimo de un grupo de Valencia. Sus coros asombrados, su compleja estructura, su descompasado beat hacen que todavía hoy, muchos años después, siga pensando que es una de las mejores canciones de la historia del pop. Es difícil definir la sensación que todavía siento al escuchar esta canción: es felicidad, es droga. A veces pienso que esta canción es una especie de pócima anti-envejecimiento.



Aquí tenéis los dos hitáceos y un Playlist que he parido con los hits que tantas veces bailamos o disfrutamos. Dedicado a las nuevas generaciones y simpatizantes de tan magno género.

Atentamente y siempre dark,
Borja Prieto (@pepitoprieto)